¿Es el Cloud Computing una moda?

Llevamos tiempo escuchando hablar del Cloud Computing. Unos dicen que es la gran tendencia del presente y futuro de las TI, otros que se trata de un ‘lavado de cara’ de las tecnologías que ya existen, y algunos consideran que es un modelo más eficiente para mejorar aplicaciones, procesos y negocios.

Aunque aparentemente es un concepto sencillo y se puede definir como cualquier conjunto de datos y aplicaciones que residen o se ejecutan en remoto fuera de la propia infraestructura, el término resulta confuso cuando se aplica en diferentes ámbitos.

Si habláramos de arquitectura, veríamos el Cloud Computing como un conjunto de servicios y datos que residen en un pool de recursos que se encuentran en un entorno compartido y escalable dinámicamente. Sin embargo, si nos refiriéramos a los servicios que ofrece nos encontraríamos con la escalabilidad sin intervención de usuarios, la desaparición de versiones del software y el cobro por uso en la modalidad de licenciamiento que todos conocemos como SaaS (Software as a Service).

Desde que el término Cloud Computing se ha instalado como una de las cuestiones TI más relevantes, las empresas no han dejado de pensar si están o no preparadas para dar el gran paso. Frente a las voces que cuestionan su seguridad e integración, sus ventajas son más que suficientes para acelerar la decisión y adoptar la nueva tecnología.

El ruido tecnológico y mediático enturbia la percepción y no deja ver claramente que “Cloud” es viaje y destino a la vez y que, por tanto, entrar en la nube aporta grandes beneficios y el más importante tiene que ver mucho con la modernización de las organizaciones. Algo crítico en estos momentos.

Desde las áreas de trabajo de TI, Cloud Computing aparece como una pieza clave en la reducción de los costos de la empresa y, al mismo tiempo, un elemento que permite aportar grandes mejoras al negocio durante todo el año. Retrasar la adopción de esta tecnología e ignorar el potencial que ofrece supone negar una oportunidad a la empresa y renunciar a su fuerza disruptiva en la industria. Hacer lo que siempre hemos hecho no es una opción. Continuar utilizando solamente los modelos de distribución y de licencias de software tradicional no nos llevará a reducciones significativas de costos de TI ni satisfará las necesidades de negocio respecto a la compra y consumo de los servicios.

Si nos referimos a empresas específicas nos encontraremos que mientras Google ofrece soluciones basadas en Cloud Computing para los usuarios, Micro Focus ofrece soluciones basadas en Cloud Computing capaces de mejorar las aplicaciones, procesos y negocios de las empresas de una manera mucho más eficiente.

Ventajas competitivas del modelo

Las soluciones basadas en este modelo de usuario ofrecen muchísimas ventajas competitivas. En primer lugar, mejora la eficiencia mediante la utilización de los recursos al máximo además incrementa la seguridad gracias a las capacidades de recuperación en caso de fallo, por otro lado aumenta la calidad debido a que los niveles de servicios están garantizados automáticamente, son auditables y estandarizados.

Esto no es todo. Uno de los principales beneficios que buscan los clientes en el Cloud Computing es la reducción de costos de los servicios de TI, liberando presupuestos para destinarlos a proporcionar nuevas capacidades que diferencien estratégicamente a la compañía.

Aunque se presenta como un hito positivo, a día de hoy todavía vemos el término un poco difuso ya que los analistas de TI, los representantes de la industria y los líderes del mercado no terminan de ponerse de acuerdo sobre su definición.

El fantasma de la moda siempre ronda las nuevas tecnologías, pero sin duda, algunos lo apoyan abiertamente y sin restricciones al considerar que se trata del siguiente paso en la evolución de las Tecnologías de la Información, y más concretamente de Internet.

A pesar de que el nacimiento y evolución de Internet, el abaratamiento de los costos del hardware y la extensión de las comunicaciones de banda ancha han sido los grandes impulsores de lo que todos conocemos como Cloud Computing, la dificultad de aunar sus características en una única definición hace que surjan dudas e incertidumbres que muchas veces pueden mermar su potencial.

Así es como aparecen connotaciones ambiguas, que aunque muchas veces están injustificadas conllevan a inseguridades. Y nunca mejor dicho, ya que las incertidumbres para la adopción del término llevan a hablar de seguridad, de privacidad y de protección de datos.

Cloud Computing en el día a día

Para acercar la nube a nuestro día a día, podemos poner un par de ejemplos cotidianos. ¿A quién no le gusta llegar a casa abrir el grifo y que salga agua o pulsar un interruptor y que se encienda la luz? Creo que la respuesta es afirmativa en ambos casos. ¿Me equivoco? Será cuando comprendamos este proceso de transformación de energía en luz y agua cuando realmente lleguemos a apreciar lo que significa el término Cloud Computing.

En diciembre de 2008, el artículo Gartner, titulado “Las tecnologías de infraestructura Cloud Computing necesitan 7 años para madurar” describe con rigor el Cloud Computing como “el punto de inflexión más alto en TI”. Es evidente que la inversión que reclama la Cloud Computing no es pequeña, sin embargo, si el proceso de adopción de la nueva tecnología se racionaliza y optimiza se pueden acelerar los ROI y llegar a plazos inferiores a los 18 meses.

La situación económica actual nos ha forzado a cuestionarnos temas TI que tal vez deberíamos de habernos preguntado antes: ¿Cuál es su valor? ¿Hemos hecho lo correcto? ¿Podríamos hacerlo más eficientemente? Y, ya con un ojo en algunos de los beneficios de Cloud Computing, ¿deberíamos invertir tanto en tecnología que no proporcione todavía una diferenciación competitiva y que consume gran parte de nuestro presupuesto?

Cloud Computing representa una evolución natural en esta estrategia y permite una entrada rápida en el mercado con nuevas aplicaciones y servicios de negocio creados en una fracción del tiempo necesario para la puesta en marcha de la mejor infraestructura.

En un informe reciente de Forrester sobre “las plataformas como un servicio” (PaaS), la encuesta identificó a un grupo de 20 vendedores que suministraban soluciones para el despegue de las aplicaciones Cloud. Además, se muestra cómo la mayoría de ellos no permiten a los clientes migrar hacia aplicaciones existentes para la plataforma PaaS. Claramente, esto no es una buena situación y podría provocar fácilmente un ataque de pánico que no veíamos desde los años 90. Como estrategia, es también una posibilidad para que los CIO relancen el valor a los activos existentes.

Las aplicaciones como Cobol, que han sido el corazón de la infraestructura tecnológica desde hace varias décadas, también tienen su evolución al migrar a Cloud que abre un futuro lleno de posibilidades. En todo el mundo existen más de 200,000 millones de líneas de código Cobol operativas, un número que aumenta continuamente y que soportan más de 30,000 millones de transacciones cada día lo que supone 80% de todas las transacciones de las empresas de todo el mundo. Es evidente el impacto que tendrá trasladar toda esta base de operación y conocimiento a unas plataformas más baratas y su potencial de integrarlas como servicio en entornos Web 2.0 con un renovado vigor.

La inercia del pasado, en muchos casos, impide la incorporación de nuevos métodos que permiten lanzamientos súper rentables para las empresas. Mientras se adopta la corriente dominante de Cloud Computing que todavía llevará unos años, los beneficios de prepararnos para su uso son tangibles y accesibles para todas las organizaciones de hoy en día. Así puede calcularse dónde baja el valor con las aplicaciones del portafolio existente y perseguir una moderna y efectiva estrategia que preparará a las fundaciones para el futuro moviéndolas hacia la tecnología en la Nube.

Sea una campaña para crear expectación o simplemente una moda efímera de la que muchos hablan, lo que está claro es que el Cloud Computing simplifica nuestra vida y estamos apenas en el comienzo.

Fuente: www.sg.com.mx

Por Manuel Rabelo
Director de Ventas de la División de Application Management & Quality (AMQ)
Micro Focus región norte de Latinoamérica.

 

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