Sustentabilidad y tecnología

Cada vez más cantidad de organizaciones re-evalúan cómo hacer la gestión de las infraestructuras y de los activos físicos para minimizar el impacto en los recursos naturales, esforzándose para promover y mantener al medio ambiente para generaciones futuras. Estas evaluaciones consiguen un mayor foco en la sustentabilidad y en nuevos criterios con los cuales se evalúan las inversiones en activos y proyectos.

Actualmente, estos criterios incluyen las implementaciones de una estrategia de tres aspectos, que aplican consideraciones ambientales, económicas y sociales a los procesos de la toma de decisiones. Lo que incorpora la evolución de Energy Star en edificios y equipos, normas LEED para el diseño de edificaciones y construcciones, revisión para cloacas, desagües, aguas, diseño de parques y de calles y alternativas de construcción. Sin embargo, para muchas organizaciones, la implementación estratégica de estas iniciativas puede ser difícil. Esto puede ocurrir por sistemas existentes diferentes, en las organizaciones respectivas, como también por una falta de datos integrales para una toma de decisiones óptimas en el área ambiental, financiera o pública.

Sin embargo, en este último tiempo la tecnología se ha desarrollado rápidamente de forma tal que las organizaciones no están forzadas a trabajar tecnológicamente en ambientes y sistemas por separados. Por ejemplo, las herramientas avanzadas para la gestión de activos físicos pueden fácilmente integrar los datos de distintas fuentes antes impensadas como gestión de los recursos humanos, compras, permisos e inspecciones, adquisiciones y planeamiento, o de fuentes más comunes como gestión financiera, aplicaciones de business intelligence, entre otras. Combinada con objetivos sustentables claros y efectivos, las metas reales de sustentabilidad y una meta estratégica en toda la empresa, puede lograr grandes beneficios en la rentabilidad. Por medio de la tecnología, la gestión de activos, el servicio al cliente, y otros sistemas necesarios para implementar una iniciativa integral sustentable puede hacerse realidad, y la realidad es poderosa.

Las organizaciones pueden sistemáticamente capturar la titularidad de las infraestructuras, edificaciones y del equipo, y documentar integralmente el estado físico de cada activo, el valor financiero, el nivel de depreciación y los costos a corto y largo plazo de su titularidad, creando asimismo la programación del mantenimiento correctivo y preventivo necesarios para optimizar las condiciones y lograr niveles sustentables en la operación.

Además, a medida que ocurren los nuevos desarrollos privados en la comunidad, y que se gestionan nuevas infraestructuras, el criterio de sustentabilidad puede aplicarse cuidadosamente al planeamiento, permisos, inspección y procesos de cumplimiento. Se puede hacer un seguimiento preciso de las garantías, documentando los resultados ambientales, e incluyendo los activos físicos en el registro de activos conforme a las normas. Aunque los criterios de sustentabilidad están íntimamente ligados a la infraestructura y al equipo, estos mismos pueden aplicarse a todas las empresas, a la gestión de las aguas, a los programas de cloacas y de aguas de tormenta, sistemas de transporte y tránsito como también a los parques, recreación y servicio a la comunidad.

Aparte de los principales beneficios de la estrategia triple, las iniciativas de sustentabilidad también cuentan con beneficios auxiliares. En épocas económicamente difíciles, permiten comparaciones de programas y optimizaciones del planeamiento financiero, que permiten un mantenimiento e inversiones en áreas críticas o ignoradas, como también contar con los datos para los impuestos y honorarios que cubren estas iniciativas. Asimismo, se pueden optimizar la preparación para las emergencias y para la recuperación en caso de desastres; los servicios contratados y tercerizados pueden planificarse, programarse y contratarse en mejor forma; el cumplimento de normas se vuelve una parte rutinaria del sistema y todo se realiza en forma colaborativa. Cuando las organizaciones alcanzan este nivel, las metas de sustentabilidad, resiliencia y confiabilidad de vuelven normas tangibles por las cuales la organización puede demostrar su éxito y mejora continua, con indicadores claves de desempeño que demuestran que la comunidad cumple con sus resultados documentados en cuanto a la económica, finanzas, calidad de vida y logros ambientales.

Si la organización se basa principalmente en infraestructura, gestión de aguas y de cloacas, normas de transporte público, o en una mezcla diversa de gestión de parques, calles, edilicio, mantenimiento de flotas y otras actividades, la tecnología puede actualmente lograr avances en cuanto a la sustentabilidad que eran antes imposibles o muy difíciles de lograr, y los esfuerzos sustentables han llegado para quedarse. Las organizaciones deben estar equipadas con soluciones del siglo XXI, que soporten integración, colaboración y analytics optimizados. Finalmente estos esfuerzos sirven como marco para garantizar que las futuras generaciones disfruten de los recursos naturales que existen actualmente y establezcan una base para un crecimiento y prosperidad continua.

Por Rubén Belluomo,
Gerente Comercial de Infor

 

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